Los amortiguadores son en muchas ocasiones los grandes olvidados dentro del mantenimiento de los elementos de seguridad del automóvil, pues su desgaste es muy progresivo y el conductor adapta su conducción a la paulatina disminución de la eficacia de este elemento. La misión de los amortiguadores no es otra que evitar el movimiento de rebote de los muelles cuando estos efectúan el trabajo de absorber irregularidades de la calzada, por eso unos amortiguadores desgastados influyen en la comodidad del vehículo, pues cada oscilación que no absorbe este elemento se transmite directamente al bastidor y, por lo tanto, a los ocupantes del coche.

Además los amortiguadores efectúan un trabajo extra de disminución del balanceo lateral en la toma de curvas y del cabeceo longitudinal en las fases de aceleración y, sobre todo, frenado. Esto influye decisivamente en el comportamiento del vehículo en circulación, pues en una carretera de curvas un excesivo balanceo por la fuerza de inercia que provoca la velocidad de paso puede llegar a incomodar la marcha e incluso provocar el que bien la parte delantera padezca subviraje o la trasera sobreviraje con la pérdida del agarre que ello comporta al perder contacto el neumático y la calzada por el nulo trabajo del amortiguador.

 

En fases de aceleración el rendimiento del amortiguador se nota por la noche, pues un excesivo hundimiento de la parte trasera no supondrá a priori mayor riesgo para los ocupantes del vehículo, pero si para los que vengan de frente, que pueden verse cegados por el haz de luz provocando o sufriendo un accidente. Sin embargo en fase de frenado un amortiguador en buen estado garantiza la detención del coche en menos metros, aumentando la distancia en hasta un 30% en el caso de unos amortiguadores que estén cercanos a su límite de uso.

Pero el esquema de suspensión se compone de muchos más elementos móviles además del conjunto muelle – amortiguador. Varios brazos de diversas formas y en distinto número unen  este conjunto y la rueda al bastidor por medio de elementos elásticos de goma que se deterioran con el paso del tiempo y transmiten vibraciones y ruidos y pueden influir de forma notoria en la seguridad de marcha del coche. Realice una revisión de TODOS los elementos de la suspensión cada 30.000 Kilómetros o si escuchara algún ruido anormal para garantizar su seguridad.